Actividades del club

Translate

domingo, 19 de enero de 2014

Concentracion en la playa irreal



El pasado 15 de Septiembre se realizó la 4º edicion de la concentracion de Kayaks de Club Gurugúkayak. Una edicion marcada por el tiempo perfecto, el mar perfecto, los kayaks perfectos y la playa equivocada. Todo a su tiempo. La mañana amanecio con el sol vigilante desde el Este, los cirros en la altura ya indicaban el rol del viento para el resto del dia con lo que la vuelta estaba asegurada a buena velocidad. Este pasado 2013 la opcion elegida, a diferencia de los otros años anteriores, fue de rumbo Norte en busca de la poblacion vecina, para realizar un desembarco a modo de invasion pacifica y reconquista desarmada. 
El grupo de kayakers ya estaba preparado en la playa del Gurugu para rendirle el debido respeto al mar, un año mas en grupo, para recordar que quien provee, recibe, y de este modo asegurar reciprocamente los placeres que el mar provee a quien decide adentrarse y respetar el medio en el que se encuentra. Los participantes venidos desde Aragon , Catalunya y Comunidad Valenciana, disfrutaron de la costa en regresion que sigue al eterno cemento del contrafuerte de Levante y a la playa de La Mar Chica. Una vez a resguardo de las timbas, la navegacion fue mucho mas placentera, por suerte, la invasion de cemento no ha sido demasiada y se podia disfrutar de un paisaje agradable, sin hoteles, sin playas, sin desmanes. Las calas de canto rodado se iban sucediendo y el cielo cada vez mas transparente hacian que los remeros se fueran tostando poco a poco. 
Los 16 km teoricos se hacian de rogar con la leve brisa de amura que entraba por babor y la invasion estaba cerca de producirse. Los piratas estaban a punto de abordar una de las playas custodiadas por la autoridad playera y las consecuencias podrian ser nefastas.
Fuimos llegando al punto de retorno, una playa familiar lindante con la escollera y que tiene la particularidad de ser extremadamente tranquila, de muy poco fondo y a refugio de oleajes y tempestades, ya que se encuentra encastada entre un muro de cemento y una formacion rocosa importante. Alli las familias disfrutan placidamente de su merecido descanso sin temor a repentinas olas o meteoros adversos. La entrada fue muy escalonada, respetando a los bañistas y varando suavemente en la arena sin mas alboroto que el que producen los barcos de colores tan llamativos acercandose a una playa y levantando la expectacion apacible de un dia de verano entre los bañistas. Al momento y con alevosia, salieron dos vigilantes de la playa masticando el bocata preceptivo y con la seguridad y certeza de quien se siente en poder de la ley del mar y no tiene la maestria de empezar la comunicacion con un "buenos dias". La unica tesis que aplicaron a la conversacion fue la de que no podiamos estar en la playa por ser embarcaciones y carecer de permisos de navegacion, amén de avisar a un superior que podria ejercer todavia mas presion a la conversacion para sacarnos de allí de un modo u otro. En cuanto terminó su exposicion teórica, le contesté con sumo respeto y una sonrisa disimulada, aplicandome en la legislacion vigente, el sentido comun y su gran desconocimiento de las leyes de costas y del mar, para terminar cediendo a la realidad evidente y dando su permiso para nuestra estancia por el tiempo necesario, mientras la sombra y el bocata daban refugio a los vigilantes.
Dimos rienda suelta a nuestras preocupaciones en la playa, aprovechando la buena vista y recomponiendo cuerpos para la vuelta. Rematamos el almuerzo y arranchamos camino de vuelta, con un suave Norte entrando de popa. La salida de la playa fue vigilada en todo momento y los bañistas nos despidieron con la misma cara de expectacion que a la llegada, incluidos los vigilantes. La vuelta fue tranquila y apacible, llegamos al punto de desembarco y dimos cuenta del piscolabis mientras recogiamos equipos y pertrechos. La paella fue el colofon a la jornada anual de concentracion, kayakeros, acompañantes y turistas cerramos un dia repleto siempre de anecdotas.
Las fotos aqui.