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jueves, 14 de agosto de 2008

El roce del metal

Cuenta Aristóteles que el tirano Anaxilao de Regio quiso encargar al famoso (y con fama de rácano) poeta Simónides una oda que celebrara su triunfo en la prueba de carros de mulas, una especialidad olímpica que sólo se disputó en la primera mitad del siglo V a. C. Simónides rechazó el encargo de Anaxilao alegando que unas mulas eran un tema poco digno para sus versos. Anaxilao, que debía conocer bien al poeta, elevó su oferta económica y, entonces sí, Simónides se puso manos a la obra y compuso una oda en la que invocaba a las mulas como «hijas de caballos de pies rápidos como la tormenta», pero omitiendo, como comenta Aristóteles, que las mulas también son hijas de burros.
Cuando alguien dice que Ander Elosegui rozó el bronce me entra una sonrisa socarrona y me autopregunto..." seguro que vio la prueba completa mientras se desperezaba en la terraza del bar?". Cuando alguien "roza" es que pasa cerca sin tocar o es que se deja un siete en la camiseta. En este caso fue el siete, ya que Elosegui, vigésimo segundo en el ranking mundial, volvió a tropezar en la misma puerta que le supuso la penalización en las 'semis' y sufrió un castigo de dos segundos. Así, se quedó con un tiempo total de 182.12 tras sumarse los resultados de las semifinales y final.



Tropezar, rozar,tocar.....evitar la puerta para un palista en aguas bravas supone ser o no ser en una final olimpica. Un cuarto puesto es todo o nada, es en el fondo lo mejor que nos queda, tener 20 años con un gran futuro por delante y un diploma olimpico colgado en el cabecero de tu cama.