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martes, 16 de abril de 2013

Asalto a La Roca



















El pasado Domingo era la mimba encontrada, lo normal, es encontrarla en Enero o incluso en Febrero, pero tan entrada la Primavera, raro-raro. Lo cierto es que las condiciones son inmejorables para que esto suceda, y de forma ciclica, cada cinco-seis años, sucede. Despues de las lluvias pasadas, por fin se instala una plataforma termica de altas en el Mediterraneo, haciendo que este, se quede en tierra de nadie, sin marca definida, ni vientos asegurados, calimas que duermen en las montañas y que penetran en el mar durante el dia. El mar se relaja en la profundidades y el nivel del agua desciende para desnudar las rocas.
El dia resultó redondo, el mar en plato plano, y el silencio cerrado, solo el agua desplazada por la pala, alguna gaviota en la distancia, el cielo fundido con el mar, la linea invisible. Trayecto desde Benicarló a La Roca en tiempo y espacio, sin prisas acercandonos en tinieblas hasta el pie de la fortaleza, tocando la roca con las manos, respirando la piedra. Esto solo puede hacerse sin mar, sin movimiento.
La salida del Gurugu beach habia sido un poco extraña, cielo gris, mar levemente rizado, con un leve Norte extraño a las 8:00 am, que raro!, a esas horas y con la prevision erronea. A montar vela pues.
La calima descendia del interior del Maestrat despues de pasar la noche en el interior, habia suficientes posibilidades de que asomara el sol a medio dia, como asi fue. La ola mas alta debia tener un centimetro, seguro que las que generaban el casco del kayak eran mas grandes, puedes imaginar.
A los 15 minutos de remar rumbo Sur, se acabó el aire y los rizos, calma total. En plano, esto permitia asaltar cada una de las grietas de La Roca con todas las posibilidades de exito. La mimba extra de mas de 30cm hizo el resto. Puedes pasar meses esperando un dia como este, y de repente lo encuentras, estando a flote en el lugar adecuado. 
Fuimos entrando en cada una de ellas, cerrando en silencio la puerta de entrada, y abriendo la puerta de los sentidos, siguiendo ademas las vias de escalada de las paredes, viendo los nidos ocupados por las palomas, el unico cormoran que queda, la flora agarrada a cada resquicio,... un dia en el museo de la naturaleza.
La guinda del museo fue la entrada al Bufador de Peñiscola, pero por debajo. La entrada esta semioculta, es muy estrecha y el remo no sirve para mucho. La posibilidad de acercarse, e incluso de entrar, es un permiso que solo el mar permite, solo en ciertas ocasiones. La entrada obliga a salir por el mismo sitio y de popa, la oscilacion del mar te mantiene pegado a las rocas y cualquier atisbo de olas es significado de problemas, y serios. Una vez dentro, te das cuenta del calco en el que te conviertes visto desde arriba, una imagen que ya conoces grabada en tu memoria y que ahora se adapta extrañamente en la mente. La imagen que aparece desde abajo es sencillamente de naufrago.No te esperas nada y lo encuentras todo.Desde luego, el lugar menos visitado de La Roca, pero de los mas agradecidos.
La vuelta al punto de salida fue "a ran de platja", a menos de cinco metros de la arena en busca de un minimo relive para divertir al cuerpo y a tiro de piedra de cualquier crio que estuviera haciendo castillos de arena. Raro cambiante en la ligera brisa que pasaba de Mitjorn a Levante y que hacia mas incredulo el Domingo de los asaltantes. 
Dia para no olvidar, de libro.