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jueves, 25 de abril de 2013

Gyre: la rotacion de los oceanos

Los flujos oceanicos hacen que las aguas se mezclen, que las temperaturas se equilibren, que el oxigeno y la sal llegen por igual a todas partes, que los cardumenes de peces viajen en el espacio, que los ciclos reproductivos de las ballenas sigan su curso natural, que las tormentas se formen y se trasladen, que llueva en la tierra, que crezca la flora, que............................................. la contaminacion humana circule libremente por los oceanos.
Algo tan importante como es el agua para la naturaleza y tan importante para el ser humano, que incluso la embotella para preservarla, conservarla y transportarla, hace que algo tan liviano y tan importante como lo es el cierre mismo de la botella, el tapon, sea el arma que potencialmente mas fauna elimina, lenta y cruelmente, y de forma casi perpetua, a peces y pajaros alrededor de este planeta.
La barbarie humana no tiene limites, es capaz de aniquilar al resto de las especies unicamente con el fin de que no desaparezca la suya. La crueldad del acto simple y repetitivo de dejar caer o tirar o lanzar un objeto al suelo, el mar, o cualquier otro lugar, no hace mas que desencadenar una guerra dentro de la linea de supervivencia del resto de especies que habitan este planeta azul.
Desconocer este simple acto de destruccion es simplemente reconocer la ignorancia de quienes se hacen llamar "humanos" o incluso mas insultante "homo sapiens". En tus manos y en tu mente esta la solucion a esta gran masacre que diariamente hace desaparecer especies que nunca mas podran volver a existir. 
Recoger lo caido, tirado,lanzado,encontrado, es una forma de recuperar lentamente el triste equilibrio de este planeta. 

2 comentarios:

LA ANTILLA Pescatotal dijo...

La relación humano - naturaleza se encuentra en clara desproporción. Es una guerra perdida. No tenemos solución
Saludos

Rafa dijo...

Nunca debemos dar nada por perdido, sino, los que vienen detras no encontraran nada que arreglar. Hay que hacer lo que sea, aunque parezca poca cosa. Un gesto diminuto, construye un gran proyecto.