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domingo, 23 de junio de 2013

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Las condiciones meteorologicas siempre condicionan las practicas al aire libre de cualquier deporte que implique naturaleza en estado puro. Bien sea en el mar o en la tierra, estas condiciones pueden ser previstas y mesuradas, pueden aproximarse a la prevision, tanto en exceso como en defecto. Acertar plenamente sobre como será una jornada al aire libre, es como tener una bola de cristal y ser ciego. Nada nunca puede asegurarse al 100% por completo, por lo que siempre cabe la posibilidad de que las cosas sean como se suponen, o por el contrario, nada sea como se prevea. Siempre-siempre existe la propia decision de la naturaleza, que es quien en el fondo, decide como va a ser esa jornada. 
La posibilidad de que las condiciones rolen a peor, estan en la misma proporcion de que rolen a mejor, y esa posibilidad, es la que a veces, hace que tomes decisiones arriesgadas. De todos modos, siempre he afirmado que un buen conocedor del lugar en el que te mueves , es siempre una persona con un plus mas sobre el recien llegado. La invitacion esta siempre servida, pero hay que recogerla con zapatillas de bailarina.
Mes negro para el piraguismo alrededor del mundo, Formentera, Inglaterra, Australia, Canada,... seguimos arriesgando demasiado, seguimos en el punto de mira para ordenar esto definitivamente.
La noticia extraida de DiariodeIbiza.
El bombero de Madrid José Luis L.G., de 39 años, que falleció en la tarde del pasado martes en Formentera cuando navegaba bajo los acantilados de la Mola, perdió la vida por rescatar a uno de sus compañeros, que había caído al agua al volcar su kayak. Juan García, uno de los diez miembros del grupo de policías y bomberos de Madrid que formaban parte de la expedición, sacó fuerzas de flaqueza para explicar lo sucedido, que calificó de «accidente». Según relató, el objetivo del grupo era pasar la noche en una cala que, al parecer, pasaron de largo. Eso les empujó a un infierno de corrientes y viento bajo los acantilados al suroeste de la Mola, en sa Punta Roja. Cuando uno de ellos cayó al mar al volcar su embarcación, el bombero se tiró a rescatarlo despreciando su propia seguridad. García contó que en ese momento José Luis fue «a ayudarle y lo rescató». Pero la tragedia surgió cuando «una ola se le llevó por delante». «Pues eso que por intentar ayudar a otro compañero...»
Mientras la tragedia se desencadenaba en el mar, en torno a las 20.30 horas del pasado lunes, desde lo alto del acantilado de sa Punta Roja agentes de la Policía Local y la Guardia Civil observaban, impotentes, cómo José Luis braceaba de forma desesperada buscando seguridad en la orilla. Frente a él solo había rocas que asomaban entre la espuma de las olas que azotaban esa parte de la costa. Según relató uno de los policías locales, el bombero logró asirse a una roca pero enseguida «un golpe de mar se lo tragó».  
Este grupo de amigos eran experimentados aficionados al kayak: varios de ellos ya habían realizado la vuelta a Formentera, a Ibiza y a Menorca. En esta ocasión salieron el pasado lunes de Ibiza para, pasando por Espalmador, remar hasta es Pujols, donde hicieron noche.
Aunque se les advirtió de que el martes por la tarde las condiciones del mar no eran recomendables para navegar a partir del faro de la Mola, siguieron adelante buscando una cala.